Me gustaría que se uniese por una vez el colectivo de enfermería para luchar porque estas cosas no ocurran, y se organizase una plataforma de apoyo para esta enfermera
Tras los desagradables y fatales acontecimientos acaecidos en el hospital Gregorio Marañón, quiero decir que me tengo que solidarizar con la enfermera, ya que después de llevar 20 años trabajando, me habría podido pasar a mí muchas veces y nunca por falta de preparación, falta de responsabilidad, ni falta de profesionalidad, sí por la ansiedad y el stress que genera el hecho de firmar un contrato, no saber para dónde, dejarte con más del 50% del personal nuevo (como tú), sentirte colgada por estar detrás del personal antiguo, preguntando «dónde está esto», «cómo funciona lo otro», viendo como este personal se agobia por tener la parte con más trabajo, o los pacientes más críticos o complicados, hasta que los nuevos estén más preparados. Esto supone una ansiedad tremenda para el nuevo que tiene que reciclarse tras cada contrato, probarse y probar lo que vale.
Si a eso se le suma no tener muchos contratos a tus espaldas (falta de experiencia) y ser joven, llegar a un sitio para ejercer tu profesión de la manara más perfecta, sin tener apoyo real y permanente mientras se aprende, la verdad es que puede ser posible el resultado visto en el hospital antes citado.
El resultado de esto ha sido el visto. Pero ¿quién es el culpable realmente? Parecerá que quiero ser corporativista, pero de ninguna manera, sí quiero ser clara cuando digo lo que cuesta sacar hacia adelante el trabajo diario en cualquier planta, unidad especial, consulta, en hospitales o en atención primaria, da igual, la sensación de sentirme explotada, usada de manera indiscriminada, no me ha abandonado en estos años, y mientras pensaba qué estarían haciendo esos señores que se dedican a hacer política, para ahorrar camas, ahorrar personal, ahorrar medicación, ahorrar, ahorrar, ahorrar… todo a base de que el personal sanitario saque adelante cada vez y cada año más trabajo, más objetivos, más, más, más… para que de cara a la gente el personal médico se llene de gloria y triunfo y se ignore que el personal de enfermería es un león trabajando diariamente.
Qué fácil fue para el señor gerente echar toda la caca sobre la enfermera, y cómo me gustaría que igualmente reconocieran cuando ellos cometen una imprudencia de la misma manera irresponsable, directa, rápida, sin escrúpulos profesionales, olvidando eso tan manido que nos repiten de que somos un equipo multidisciplinar, y que ellos también deberían estar más presentes de lo que están en sus servicios, bajándose del antiguo pedestal en que están subidos muchos de ellos, olvidando que el cuerpo a cuerpo diario con el paciente lo lleva a cabo la enfermera y me atrevo a decir que los pacientes salen adelante hoy gracias a los grandes profesionales que somos las enfermeras, y que éstas sí tienen en cuenta al cuadro médico, mucho más que a la inversa.
Por último me gustaría que se uniese por una vez el colectivo de enfermería para luchar porque estas cosas no ocurran, y se organizase una plataforma de apoyo para esta enfermera. Dori Medina Ávila